En plenos carnavales del año 2004, decidimos hacer un viaje, que es casi tradición, a una casa rural en un pueblo de Ávila, llamado La Carrera.Este viaje marcó un antes y un después en mi vida.
Ya hacía cosa de un año, más o menos, que salía con una serie de personajes, que jamás pensé que saldría con ellos. Se podría decir que en aquel viaje es dónde se pasó a ser algo más, más que conocidos...por muy sexual que pueda sonar esto.
Esa tarde, después de un viaje de algo más de tres horas, llegamos a la casa. Tenía muy buena pinta la casa, con una chimenea muy chula (que más tarde se convirtió en protagonista por un incidente con una silla de mimbre y unos troncos demasiado grandes), mobiliario de pueblo pero en perfectas condiciones y con televisión apta para la Play Station, dos habitaciones con camas de matrimonio en las que pudimos dar rienda suelta a nuestros deseos (al menos dormíamos acompañados), un baño en el que hacía un frío de la hostia y una coqueta cocina en la que pudimos asar de todo.
Aquella fría tarde de invierno la pasamos tomando cañas en el Pub Alce, de Barco de Ávila, muy famoso por la exquisita tortilla de patatas XXL a 3 euros.
Después de dar mucho la lata con la mierda del aguanieve, nos dimos cuenta de que algo grande iba a pasar esa noche. Y pasó, jugamos 6 ó 7 torneos de FiFa en la PS1...lo gordo realmente fue que entrada ya la noche, el señor Lairado dijo unas palabras en una conversación que no se me olvidará jamás:
- "Oye, que está nevando."
- Claro, claro...
- Que sí, ¡que está nevando, joder!
Cuál fue nuestra sorpresa cuando comprobamos que efectivamente un manto blanco caía del frío y oscuro cielo. Nuestra reacción fue apoteósica. Con el pijama puesto, nos calzamos las deportivas y salimos a disfrutar de la nieve, sólos por el pueblo, dando voces y aprovechando para hacer la meadita de rigor en la nieve y sobre las paredes de una iglesia.
Amanecimos con otras palabras de Javi,
confirmando que aún había nieve y que además seguía nevando, pero sobre todo despertamos con las voces del Xikinino llamando desesperadamente al Willy, una costumbre que se ha venido repitiendo año tras año.
Fue un día genial, con guerra de bolas de nieve en "el prado", muñeco de nieve con bigote , megafala y una sola teta y con un nombre que supongo que se imaginarán (Chuky).
Una gran comida otra vez en "El Alce" y partida hacia la estación de esquí de "La Covatilla" a hacer el payaso en la nieve con una tabla de "skateboard" de un patinete antiguo de Juanma. El descenso de la estación de esquí fue un descenso para los lissstoss. Para ahorrar un poco de gasolina, decidimos bajar en punto muerto todo el puerto, los 14 km, todo en punto muerto hasta abajo, ¡con dos cojones! Ahora, pensándolo fríamente nos damos cuenta de la barbaridad que hicimos porque pudo salir cara la broma, pero en aquel momento espontáneo fue la hostia y encima estabamos convencidos de que ahorraríamos gasofa.
Por la noche una cena impresionante, con filetazos a la brasa y pizzas a la chimenea, cubatas a "tutti plenne", un incidente con los troncos en la chimenea, y partidita de Risk. Era la primera vez que jugaba, yo era virgen en eso hasta ese instante, y no me fue mal...no quede último, ese lujo se lo dejamos a Alfonso que parece que le pone berraco.
En nuestro día de vuelta a casa, la nieve nos seguía acompañando. Después de comer nuevamente en "El Alce", de regreso a Extremadura, decidimos pasar por Tornavacas.
La elección fue inmejorable. Nevada espectacular en la que casi no se veía nada y nuevamente bajando el puerto en punto muerto.
Para mí este viaje fue especial, pero además fue la primera vez que me dí cuenta de que podía contar con ellos para lo que fuera, que siempre estarán ahí, por eso nunca olvidaré esta aventura.
Hasta la próxima...
PS: El día de llegada a casa era lunes de carnaval, aún seguíamos pensando que el ahorro de gasolina fue al menos interesante...