Marwan Viajes

jueves, 16 de julio de 2009

Cómo hemos cambiado...

El paso del tiempo nos arrasa inexorablemente y los añitos van cayendo sin remisión hasta hacerse notar a lo bestia. Estos últimos días, el polémico diario Marca ha iniciado una serie de comparativas de deportistas y los estragos que ha causado el tiempo en ellos. Aquí os dejo alguno de los más descojonantes...

ANDRE AGASSI: De parecer Samanta Fox a Don Límpio.


PAU GASOL: De niño feo a hombre...grande y feo.


FERNANDO ALONSO: La cara de panoli ya no la tiene, pero sigue evidenciando su falta de cuello.


VALENTINO ROSSI: Antes, makoy de las ochecientas. Después, chico Nutella.


ARANCHA SÁNCHEZ-VICARIO: Musa de Almodóvar en la movida madrileña y ahora es colega de Javi y super fashion.


DANI GÜIZA: El anteriormente conocido como niño uni-ceja de los Simpson...


FABIO CANNAVARO: "Il Bello", sigue siéndolo después de varios años.


RONALDINHO: El que es feo es feo y punto...¿Jar Jar Binks?


PD: El Tachioscapista de esta semana tendrá que esperar a la que viene, demasiado trabajo y poco tiempo libre, I'm Sorry!

miércoles, 15 de julio de 2009

El escuadrón perdido


En la mañana del 15 de julio de 1942, desde una base secreta del ejército de los EEUU en Groenlandia, seis aviones de combate P-38 «Relámpago» y dos gigantescos bombarderos B-17 «Fortaleza Volante» despegan con destino a Gran Bretaña para unirse a la guerra contra Hitler.Una vez sobre los hielos polares, el escuadrón se topa con una terrible tempestad. Da la vuelta pero la situación en la base es aún peor, así que tampoco pueden regresar.Transcurren noventa minutos de tensa espera, volando a ciegas en mitad de la tormenta, hasta que el escuadrón encuentra un claro entre las nubes. Apenas les queda combustible para veinte minutos más. Su única esperanza es aterrizar sobre el hielo de Groenlandia; no saben dónde se encuentran, únicamente que están a dos horas de vuelo del aeropuerto más cercano.Uno tras otro, los seis “Relámpagos” prueban suerte sin saber si la espesura del hielo aguantará su peso. Aterrizan sin desplegar el tren de aterrizaje, caen sobre la panza y se deslizan en la nieve con alguna dificultad, aunque nadie resulta herido. Los dos bombarderos B-17 aguantan en el aire durante cuarenta minutos más, deben descargar todo el combustible hasta que el peso sea mínimo y disminuya el riesgo de quebrar el hielo. Una hora más tarde, tras una difícil maniobra, los dos bombarderos se encuentran junto a sus compañeros sobre el hielo de Groenlandia.Los veinticinco hombres, perdidos en mitad de la nada, reúnen sus provisiones y se las ingenian para calentarse con los restos de un motor. Después de tres días incomunicados, a temperaturas bajo cero, llega un mensaje de morse desde la base confirmando su posición. Aún deben aguantar siete días más, hasta que un equipo de rescate aparece en el horizonte. Es un grupo de soldados aliados que han atravesado el hielo con trineos y perros hasta encontrarles. La mañana del 25 de julio de 1942, los componentes del escuadrón parten dejando los aviones en el mismo lugar perdido de Groenlandia donde han aterrizado.En los años siguientes a la II Guerra Mundial, pocas personas se acordaron ocasionalmente del legendario 'Escuadrón Perdido' de 1942, y no fue hasta 1980 que alguien pensó en una misión de rescate. El comerciante de aviones estadounidense Patrick Epps le dijo a su amigo, el arquitecto Richard Taylor, que los aviones estarían como nuevos. «Todo lo que tenemos que hacer es quitar la nieve de las alas, abastecerlos de combustible, levantarlos y volarlos hacia el poniente. Así de fácil».Pero no fue así de fácil. Costó muchos años, mucho dinero y varias expediciones fallidas hasta que tuvieron el primer indicio real. Los investigadores quedaron estupefactos al comprobar, tras introducir durante meses el tubo de sondeo, que los aviones se encontraban a 75 metros de profundidad (¡!).En apenas 50 años, se había formado sobre ellos una fabulosa capa de hielo. Taylor y Epps volvieron en 1990 con un aparato llamado “super-ardillla”, que bombeaba agua caliente al excavar. Encontraron los B-17 y algunos “Relámpagos” que habían quedado en simple chatarra. Finalmente, en 1992, después de muchas semanas, lograron recuperar uno de los cazas menos dañados y trasladarlo a EEUU, donde hoy, tras una concienzuda restauración, vuela con el nombre de “Glacier Girl” (la chica del glaciar).Por cierto, los aviones fueron encontrados bajo el hielo en la posición exacta en que aterrizaron, salvo que se habían desplazado (por la corriente glaciar) más de tres kilómetros desde su ubicación original.

lunes, 13 de julio de 2009

Intervenidos 47 locales de alterne en la región por delitos contra la piratería musical

La Policía Nacional de Extremadura ha actuado en 47 clubs de alterne de Extremadura, (29 en la provincia de Badajoz y 18 en la de Cáceres) ya que utilizaban máquinas del tipo gramola - hucha para reproducir canciones y videoclips sin la autorización de los propietarios de los derechos.
A partir de copias ilegales o bien de 'masters' adquiridos legalmente, las canciones se adaptaban a archivos reconocibles por PCs que utilizaban las máquinas y que podían actualizarse a través de un simple pen-drive. Los clientes elegían entre el repertorio tras haber introducido una moneda en la gramola
La Policía centró sus investigaciones en la empresa "Automáticos Cazar" que, a pesar de tener domicilio social en Vitoria, había instalado su centro de gestión en Deleitosa.
Se han intervenido 11 máquinas, cada una de ellas con una media de 400 videoclips y 200 canciones que se cambiaban mensualmente. Se estima que se han defraudado 10.000 euros al año en cuestión de derechos. Por otro lado, de la explotación de los ingresos de cada aparato se recaudaba entre 7.000 y 12.000 euros mensuales, con lo que en los últimos años, se habrían alcanzado el millón de euros de beneficios.
En la operación, se han detenido a 18 personas, el administrador único de "Automáticos Cazar" y 17 mujeres de origen extranjero por infracción de la Ley de Extreanjería. La investigación se inició a partir de controles de materia de extranjería.
Han participado cerca de un centenar de policías de las plantillas de Badajoz, Cáceres, Plasencia, Mérida, Almendralejo y Don Benito-Villanueva de la Serena, y ha contado con la colaboración de Asociación de Gestión de los Derechos Intelectuales (AGEDI).

Fuente: Hoy.es

PD: ¡¡Viva Ramoncín, cojone!!

sábado, 11 de julio de 2009

¡Nos vamos de viaje!


Otra vez la maleta al coche y de viaje. Praia de Falésia nos espera...

Hasta mi vuelta, sean felices.

PD: Fijaos si soy friki, que escribo justo antes de salir por la puerta... :)

viernes, 10 de julio de 2009

Tachioscapista .::. Dublín

Hoy, cruzamos el Canal de la Mancha y nos vamos al Reino Unido, la capital irlandesa del whisky y la cerveza negra es el lugar elegido.

Tachioscapista en Dublín

Dublín no es de las ciudades más bonitas de Europa. Posiblemente, incluso, sea una ciudad bastante decepcionante desde el punto de vista monumental. Pero es verdad que tiene un ritmo de vida y un ambiente que hacen que la visita merezca mucho la pena.

El río Liffey separa las zonas norte y sur de la ciudad. Si en otras ciudades el río es un elemento importante, en Dublín lo es más aún, ya que la división entre los distritos impares de la ciudad y los pares no es simplemente geográfica, sino que los barrios, la arquitectura, el carácter e incluso los estilos de vida cambian radicalmente de un lado al otro. Al norte está tradicionalmente el Dublín más humilde y más obrero. El sur, por su parte, es la zona rica, con bonitas casas victorianas y barrios de casas bajas y tranquilas a lo largo de aquella parte de la bahía de Dublín.

Cada barrio tiene sus particularidades, pero también cosas que son comunes para toda la ciudad, como la gran cantidad de pubs y el ambiente que se respira en ellos. Es verdad que en zonas más céntricas como Temple Bar el ambiente de pub de barrio deja paso a otro tipo de diversión, con más gente, más extranjeros y pubs combinados con discotecas y clubs, pero eso no quita que en el resto de barrios sea una constante encontrar pubs con sus camareros encorbatados, sus parroquianos de toda la vida bebiendo Guinness y viendo el canal de las carreras de caballos.

Los paseos turísticos y los lugares de interés en el norte de Dublín se agrupan, en su mayoría, en torno a la calle principal de la ciudad, O'Connell Street. Es la calle más amplia y concurrida del centro e Dublín, aunque no es precisamente larga. Comienza en el puente de O'Connell, mencionado en el Ulises de Joyce y tiene una longitud de más o menos ochocientos metros. Eso sí, en ellos tiene edificios tan representativos como la Oficina Central de Correos o el representativo Monumento a la Luz, y en ella nace la comercial Herny Street.

La oficina central de correos es el más representativo de la calle. Está situado aproximadamente en su mitad, y con su fachada blanca y sus enormes columnas es inconfundible. Su valor arquitectónico no es excesivamente especial, pero sí su valor histórico, ya que allí fue donde los revolucionarios del Levantamiento de Pascua de 1916 proclamaron la independencia de Irlanda. La revuelta acabó con sus principales líderes detenidos y condenados a muerte y la declaración de independencia como un documento testimonial, pero sí que puso las bases de la independencia futura. En la ventana principal hay una placa conmemorativa y una estatua del héroe mítico irlandés Setanta.

De todos modos, lo más llamativo de la calle es el obelisco del llamado Monumento a la Luz. Un cono de acero inxodable de 150 metros de altura, cuya punta se ilumina por la noche, creado para conmemorar la llegada del nuevo milenio. Está destinado a destacar en el perfil de un Dublín de edificios muy bajos, pero también a convertirse en símbolo de una ciudad que no tiene grandes edificios representativos. Es más llamativo que bonito, pero tiene una ubicación privilegiada, en el cruce de O'Connell Street con la principal calle comercial de la ciudad, Henry Street.

Al oeste de este cruce, Henry Street es, junto con Grafton Street -al sur del Liffey-, una de las dos calles comerciales principales de la ciudad. Es un área peatonal, no demasiado grande, pero concentra algunos de los grandes almacenes y centros comerciales más grandes de la ciudad como Debenhams, Arnotts, Penney's o ILAC. Es menos señorial que Grafton Street, pero tiene mucha más variedad de comercios, precios y tipos de productos que se venden que ésta última.

Al este del cruce, siguiendo por la bocacalle donde está la estatua de James Joyce, está Talbot Street. Es una calle alrededor de la cual hay pequeñas tiendas de menaje, casas de húespedes, albergues y cibercafés y que va a dar a la estación de Connolly. Junto a ella está la estación de autobuses o Busaras.

Ya un poco más lejos de la zona de O'Connell Street, en la parte norte de la ciudad se encuentra el estadio Croke Park de fútbol gaélico, con un museo muy peculiar sobre los deportes autóctonos irlandeses. Y, siguiendo el río hacia el este en un bonito paseo en el que se pasa frente a unos antiguos cuarteles que albergan una de las diferentes sedes del Museo Nacional de Irlanda, se llega a Phoenix Park, uno de los parques urbanos más grandes de Europa, para relajarse y pasear o montar en bicicleta. En él está situada también la residencia del primer ministro.

La zona sur del Liffey es mucho más interesante turísticamente hablando. Al sur del puente de O'Connell nos encontramos con una de las estampas de Dublín: la fachada del Trinity College y, al otro lado de la calle, el edificio circular que alberga hoy al Banco de Irlanda y que antiguamente sirvió como Parlamento.

El Trinity College es, posiblemente, la universidad más famosa y con más tradición de Irlanda. Sus alumnos eran mayoritariamente protestantes en sus orígenes, pero hoy no existen distinciones de clase o religión entre sus estudiantes. Es un buen lugar para entrar y darse una vuelta por entre sus edificios, en un ambiente de paz, calma y tranquilidad. Tiene también una famosa biblioteca que alberga el códice del llamado Libro de Kells, que data del año 800 y que puede ser visitado por los turistas previo pago de una entrada.

A apenas unos metros de la fachada del Trinity, al comienzo de la comercial Grafton Street, nos encontramos con la estatua de Molly Malone. Es un personaje ficticio -aunque hay quien dice que existió de verdad-, protagonista de una de las canciones más conocidas del folclore irlandés. En ella se cuenta su historia, la de una mujer que trabajaba como pescadera de día y dama de compañía de noche. Es otro de los símbolos de la ciudad.

Grafton Street es la calle comercial con más prestigio de Dublín y una de las más caras de Europa. Es muy agradable darse un paseo por ella, especialmente los fines de semana -en Dublín las tiendas abren también los sábados y los domingos- y encontrarse, además de algunas de las tiendas más caras de Dublín, espectáculos de mimos y músicos callejeros, actuaciones y muchísimo ambiente. En ella hay sobre todo tiendas de ropa y grandes almacenes de alta categoría.

Grafton Street termina en el parque de St Stephen's Green, el parque más famoso de Dublín. Mucho más pequeño que Phoenix Park, pero también más céntrico y más cuidado. Ideal para pasear o sentarse un rato a contemplar el estanque o los jardines los días soleados. Al sur del parque, calles como Leeson Street o, sobre todo, Harcourt Street, muestran los mejores ejemplos de arquitectura georgiana de la ciudad. Merece la pena darse una vuelta por allí.

Volviendo a la orilla sur del río, el barrio de Temple Bar es una de las principales zonas de cultura y ocio de la ciudad. Allí se combinan salas de conciertos, clubs o la filmoteca nacional con algunos de los pubs y restaurantes más tradicionales de Dublín. Por las noches, especialmente los fines de semana, se llena de gente y el ambiente de diversión y pubs no se puede comparar con casi ningún sitio en Europa.

Y, finalmente, en la zona sur de la ciudad -aunque algo más al oeste- nos encontramos con otra de las atracciones turísticas de Dublín. La fábrica y museo de Guinness. Un lugar donde aprender cómo se hace la cerveza y muchas curiosidades sobre la cerveza más típica de Irlanda y, sobre todo, donde disfrutar de unas magníficas vistas de Dublín mientras se toma una pinta en el bar panorámico del último piso.



El Viaje .- A día de hoy, cinco compañías operan rutas desde España a Dublín: Iberia, Spanair, la aerolínea de bandera irlandesa Aer Lingus y las compañías de bajo coste Ryanair y Clickair. En realidad, hay tres principales, ya que Spanair sólo vuela desde Málaga y Canarias y Clickair desde Barcelona. Con Ryanair y Air Lingus se puede volar realmente barato desde Madrid, Sevilla y Málaga. Recordamos que aquí sólo ponemos los vuelos desde aeropuertos cerca de la zona suroeste de la península, para más información visiten las páginas webs de las compañías.

¿Dónde dormir? .- Dormir barato en Dublín en pan comido. Gracias a la gran cantidad de Erasmus y de turistas la oferta de albergues y hoteles es realmente espectacular. Recomendaciones: Paddy's Palace Dublín, Jacobs Inn, Citi Hostels, Mount Eccles Court, Ashfield House, Four Courts Hostel, Kinlay House Dublin y Amberley House.

En fin, si buscas cultura quizás debieras ir a otro lugar, pero si lo que buscas es diversión Dublín es un destino más que fiable.

Para la próxima entrega, nos mantendremos en las islas, el destino elegido es Edimburgo.